martes, 27 de abril de 2010

La importancia de la vigilancia tecnológica.



La I+D no tiene el éxito asegurado por el mero hecho de investigar y lanzar un nuevo producto. Invertir en ella significa asignar recursos para obtener resultados inciertos ya que nadie nos garantiza de antemano los buenos resultados, asumiendo riesgos tanto técnicos como comerciales, a través de un largo proceso de maduración de la inversión y de la penetración de los nuevos productos y procesos. Las pautas de consumo locales con su peculiar idiosincrasia no siempre garantizan una pronta asimilación social de las novedades. Un producto o proceso debe ser considerado innovación recién cuando el mercado acepta las soluciones que aporta.

Por ello, una vez logrado, el éxito de la empresa también estará marcado por una imprescindible actualización de sus productos, un conocimiento fehaciente de las novedades del mercado y un adecuado control que garantice este monopolio temporal. El empresario debe estar alerta no solo para poder contraatacar con rapidez ante los cambios sino para aprovechar las nuevas oportunidades que se presentan constantemente, trascendiendo su tradicional labor de vigilancia, porque en los nuevos escenarios tan dinámicos, ya no alcanza con mantener el diálogo con proveedores, asistir a ferias y consultar la bibliografía específica, la velocidad que se le imprime al proceso requiere de técnicas más avanzadas, estructuradas con eficacia a partir de una adecuada gestión del conocimiento.

En la sociedad del conocimiento, el papel crucial de la innovación adquiere todavía mayor relieve. Las empresas que innoven serán pronto alcanzadas y superadas por sus competidores, producto de la reducción en los ciclos de vida de los productos y la paulatina globalización de las actividades de I+D, además apoyadas en la explotación de sistemas de comunicación de amplio alcance, producto de los nuevos desarrollos de la informática y los sistemas. El frenético ritmo de la actualidad sitúa en aproximadamente un millón de patentes anuales a la actividad científico tecnológica. Por ello, con innovación también hacemos referencia a la asimilación, transformación y difusión de los conocimientos, que una vez procesados y transferidos, dan origen al resultado de las innovaciones. La comunicación efectiva entre todos los actores del proceso (empresa, departamentos de I+D, universidades, centros de investigación) y su determinado control por parte de la empresa se torna fundamental para asegurar el éxito del proceso innovador.

Como hoy en día la información está disponible de un modo universal y económico, nos situamos ante la problemática de la saturación de la información. Como señalan Shapiro y Varian (1999), la riqueza de la información provoca una pobreza de atención y el problema de hoy en día ya deja de ser de acceso para pasar a ser de sobrecarga. Por ello, se torna imprescindible contar con adecuados sistemas de gestión de la información que permitan transformar datos en conocimiento de valor estratégico para sus operaciones, dando origen a la tantas veces mencionada gestión del conocimiento, ya sea para acceder a avances tecnológicos que pueden acelerar la tasa de innovación de sus productos y procesos, o para la detección de posibles amenazas que pueden deteriorar la eficiencia de sus operaciones. Esta intersección entre la gestión del conocimiento tradicional y la innovación, también da origen a lo que comienza a definirse como la vigilancia tecnológica de la empresa.

Los flujos de información y la facilidad de acceso, trastocan de alguna manera la actividad innovadora tradicional. El desarrollo industrial actual, marcado por fuertes componentes de I+D y conocimiento conforman actividades productivas de alto dinamismo, marcan la necesidad de conocer los movimientos tecnológicos que se dan en el mercado, tanto internacionalmente como en su propio entorno. La vigilancia tecnológica se ocupa de las tecnologías disponibles o que acaban de aparecer, capaces de intervenir en nuevos productos o procesos. La necesidad de estar al tanto de los avances y tendencias para tener un riguroso seguimiento del mercado es cada vez más latente, identificando segmentos, midiendo su dinamismo, identificando oportunidades y también amenazas, desde el punto de vista económico, tecnológico y social. En definitiva, se trata de dotarse de una estrategia necesaria para procesar el conocimiento, de modo tal que las organizaciones estén al tanto de las variaciones en los escenarios y les permita poder anticiparse a los cambios y tener un control efectivo de sus innovaciones y de sus procesos productivos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario